Antiguas entradas del Blog

Al contrario de lo que suelen aconsejar todas las guías para escibrir Blogs, yo escribía sobre mí misma o sobre alguna lectura que me resultó motivadora por alguna u otra razón. No escribía para llegar a un público determinado, sino para que mis lectores me conociesen un poco mejor. Aquí encontrarás algunas de esas entradas.

Islas en el Mar

A menudo como escritor te planteas la necesidad de crear un escenario nuevo para tus personajes. Ya estás harto del típico castillo...

La Pecera

Malos tiempos para emerger son los que elegimos los peces pequeños cuando el lago está medio seco y hasta los tiburones...

K.O. por las Comas

Es así, como suena. Hace varios días me llegó el manuscrito corregido de Cazadores de Tormentas, ¡y pobre de mí cuando me puse...

Donde Nace la Inspiración

Vienen a mí ideas inconexas, diálogos fuera de contexto, personajes sin nombre, rostro o historia… Vienen a mí ideas de...

El Aburrimiento

No existe en mi mundo arma tan letal como el aburrimiento. Es un enemigo silencioso que se apodera de ti poco a poco, del que...

Cómo Presentar un Libro

Llevo ya algún tiempo metida en este mundo de las presentaciones de libros y, aunque tras cinco presentaciones aún estoy muy...

En las Profundidades del Mar

Existe en el mundo un pequeño mar de ideas. No es nada del otro mundo, pero la casuística quiso colocarlo en un lugar de...

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Pocas cosas hay tan desmotivadoras como estar escribiendo la página número uno después de haber terminado un libro. Pensaréis que...

 

Islas en el Mar

A menudo como escritor te planteas la necesidad de crear un escenario nuevo para tus personajes. Ya estás harto del típico castillo medieval inglés, o de la isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, necesitas algo nuevo para que tu lector no se imagine los escenarios de otro escritor cuando lea tu obra, pues todos sabemos que la mente humana tiende a asociar y reutilizar todo lo que puede con tal de ahorrar recursos.

A menudo como escritor te planteas la necesidad de crear un escenario nuevo para tus personajes. Ya estás harto del típico castillo medieval inglés, o de la isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, necesitas algo nuevo para que tu lector no se imagine los escenarios de otro escritor cuando lea tu obra, pues todos sabemos que la mente humana tiende a asociar y reutilizar todo lo que puede con tal de ahorrar recursos.

Desgraciadamente es justo en el momento en el que te das cuenta de esta implacable necesidad que te topas de frente con la más dura de las realidades, y es que no conoces más escenario que el descrito por otros autores, y si tienes suerte tal 

vez alguno en el que hayas tenido la oportunidad de estar, pero seamos sinceros: eso no es suficiente. De manera más o menos inequívoca llegamos a la conclusión de que necesitamos empaparnos de ideas nuevas, algo que no aburra al lector y que al mismo tiempo le obligue a prestar más atención a tu novela.

Hoy en día, por desgracia, las musas no vienen a inspirarte; hay que salir en su busca y lo primero que puede pensar uno es “necesito leer más”. Después de todo es del mundo del escritor del que estamos hablando, ¿dónde encontrar algo mejor expuesto que en un libro? Una pregunta difícil de resolver, pero desde mi punto de vista desaprovechar las oportunidades que nos brinda internet es casi una abominación. Ya nos lo dejó ver Arturo Pérez Reverte con su obra La Piel del Tambor.

En mi caso la inspiración nunca llega cuando se lo pido. No me basta con leer, necesito ver y escuchar y solo entonces todo lo que he leído y aprendido empieza a cuajar. Siempre quiero saber algún detalle nuevo, una isla desierta en el mar de mi mente esperando la llegada de otra de su misma índole para crear entre ellas un puente que las una y ¡voilà! Tenemos una idea nueva.

Si alguna vez publican un artículo o documental sobre los lugares más raros del mundo y os da por ver el índice de audiencia sabed que una de esas personas viéndolo seré yo.

Publicado el 11/03/2016

La Pecera

 

Malos tiempos para emerger son los que elegimos los peces pequeños cuando el lago está medio seco y hasta los tiburones aprenden acrobacias para sobrevivir entreteniendo a un público antes ansioso solo por oír de ellos. ¡Si ya antes era difícil nadar, ahora lo es respirar!

Malos tiempos… y sin embargo ahí estamos, en nuestra pequeña burbuja mirando de reojo el reloj  preguntándonos si ya ha llegado el momento de nacer para un segundo más tarde decirnos “paciencia, aún no”, pero eso no evita que al minuto volvamos a mirarlo con la misma ilusión. Ilusión… y miedo. “¿Sabré nadar? ¿Me comerán los peces gordos? ¿Me verán entre tanto tiburón? Solo soy un alevín” Y de alevín pasamos a arlequín, tratando de sobrevivir en esta jungla cuyas leyes ya las dictó Darwin.

“Malos tiempos”, piensas mientras ves a uno de los grandes pasar a tu lado con todas sus cicatrices de antaño, seguido de cerca por las rémoras que buscan los restos que este va dejando. Los miras con celo y duda; no sabes en cuál te convertirás, si en el que nada o en el que se suma. Algo tienes claro, y es que nadar ya no basta, ahora hay que saber volar, y no siendo suficiente con saberlo hacer además hay que hacerlo sabiendo.

Las puertas de tu prisión están a punto de abrirse, y sin embargo ya no miras al reloj con expectación, sino con aprensión, y las paredes de tu pecera, que antes se te antojaban cancerígenas, ahora te parecen perfectas. El cambio es abrumador, y cuanto más cerca estás de él más parece que se aleja.

Y es que este es el gran problema de los sueños puestos por meta, que al verse casi cumplidos el fracaso se torna nuestra pesadilla y el cielo nuestro límite, pero aún seguimos viviendo en la misma pequeña pecera.

Publicado el 22/03/2016

 

K.O. por las Comas

Es así, como suena. Hace varios días me llegó el manuscrito corregido de Cazadores de Tormentas, ¡y pobre de mí cuando me puse a leerlo! No sabía dónde me estaba metiendo.

¡Ay, ilusa escritora! Con tu ilusión y tus prisas, olvidaste las comas, y pusiste demasiadas comillas. Que antes de decir un nombre, chiquilla, hay que poner una coma aunque a ti, doña escritora, te parezca muda al hablar.

En mi defensa diré que creí haber puesto suficientes pausas.

Y pausas hay. ¿Acaso no se ha convertido esta historia, Cazadores de Tormentas, en una trilogía? Sin embargo tu error, que espero que sea debido a que eres una principiante, ha sido ponerlas donde no debías, o confundir los signos de puntuación: coma donde debía haber punto, y… ¡Ay, los punto y coma! ¿Qué problema tienes con los dos puntos que los evitas como un gato evita el agua? Miedo me dan tus listas de la compra. ¡Por Dios, al menos no te olvides de las comas!

¡Pobre de mí…! ¡Pobre quien me quiera leer! Que si ya fue trágico descubrir que no pongo coma antes de un nombre, lector, verás cuando te diga que a veces, más de las que quisiera, escribo “s” donde es “r” y viceversa.

Publicado el 11/04/2016

 

Donde Nace la Inspiración

Vienen a mí ideas inconexas, diálogos fuera de contexto, personajes sin nombre, rostro o historia… Vienen a mí ideas de desconocida procedencia capaces de despertar un recuerdo inexistente al que yo llamo relato. A veces les pregunto a esos personajes quiénes son y de donde vienen, y ellos, cada uno con su carácter, me permiten ver un fragmento de su historia, me dicen en qué creen y a quien aman… otras veces desaparecen como si una fuerte ráfaga de viendo se los llevara. No puedo escribir sobre lo que no conozco… ni siquiera cuando es lo que quiero.

La pluma es una caprichosa musa, la mente una diabólica arma. Mi espada, un lápiz Faber-Castell HB, mi escudo, una goma blanca de borrar, y mi enemigo, un folio completamente en blanco por conquistar. Superado éste, ¿qué frontera me aguarda salvo la que yo misma me imponga?

Allá donde voy veo sombras que no existen y que tratan de escapar de mi visión. No sé si son los Susuwatari de Hayao Miyasaki, o si realmente veo algo. Tal vez sea mi propia locura tomando forma…

Me armo con mi lápiz, al que pronto deberé sacar punta, ¿qué te sorprende: mi locura o que la reconozca? Yo me siento orgullosa de 

ella, porque la racionalidad nos explica el mundo real, pero la locura nos ayuda a vivir con la realidad. Si mis mundos son de fantasía, ÉSTE, es de locos.

Publicado el 11/08/2016

 

El Aburrimiento

No existe en mi mundo arma tan letal como el aburrimiento. Es un enemigo silencioso que se apodera de ti poco a poco, del que no puedes quejarte ni pedir ayuda porque siempre hay mil cosas por hacer que no son las que tú quieres. Es una daga envenenada clavada en tu médula, paralizando los nervios, insensibilizando el alma. Es una sombra anexada a la tuya propia, que te acecha por las esquinas, que te ahoga, te mata.

Nada quieres y nada puedes. Cuando estás aburrido ni comer te apetece, escribir no lo intentes y pensar… El pensamiento es el veneno en esa daga, porque te recuerda lo que podrías y deberías hacer mientras cierras los ojos con fuerza. ¡No! ¿O sí? Si haces lo que debes al menos no piensas y, si lo haces, es para optimizar la tarea, que por cierto nunca acaba. Siempre hay una nueva. ¡Malditas máquinas orgánicas! Con sus normas y sus leyes, que si al menos ellos las cumplieran… ¡Pero Dios me libre de ver una sola partida justa!

Todos conocemos las normas de este juego llamado vida, a todos nos las inculcan ya sea con palo o zanahoria. ¡Y pobre infeliz el que no las entienda! Pensándolo bien, puede que los infelices seamos el resto, que vivimos entre ellas.

Y gracias a este texto he acabado mi tiempo, he huido del aburrimiento y he hecho un descubrimiento. Sin embargo debo guardarlo, o el trabajo os lo encontraréis hecho.

Publicado el 22/10/2016

 

Cómo Presentar un Libro

Llevo ya algún tiempo metida en este mundo de las presentaciones de libros y, aunque tras cinco presentaciones aún estoy muy lejos de considerarme una experta, quiero compartir con vosotros este mini-manual sobre cómo plantear dicha puesta en escena.

Quienes hayáis leído mis anteriores entradas sabréis que me las vi y desee en mi primera presentación: no encontraba información en ninguna parte sobre cómo hacerla... No quiero explayarme en esto, solo exponer por qué he decidido hacer esta pequeña guía que, espero, nadie se tome como la biblia de las presentaciones; primero porque no soy ninguna experta y segundo porque como artistas debemos valorar ante todo la originalidad. Si escribes, lector, sigue tu instinto. Te equivocarás mil y una veces, o no, pero siempre será mejor darse tortazos por ser uno mismo que por ser una burda imitación de otro.

Y ahora a lo que nos interesa: ¿Cómo presento mi libro? Bien, lo primero es, y no os burléis de lo que voy a decir, cuidarse la voz. Está muy bien eso de tener bien planeada la presentación pero si no puedes hablar de poco va a servirte. Y te aseguro que ese día vas a tener que hablar…

¿Ya tenemos esto apuntado? Estupendo. Lo segundo que debes tener presente es el tiempo y lugar, pues no será lo mismo una presentación de diez minutos al aire libre que de treinta sobre un escenario. Sí, escenario. Sea mesa, silla, o de pie, durante la presentación serás el artista principal del espectáculo, tu espectáculo. No defraudes a tu libro como lo hice yo en mi tercera presentación, la primera de Guerras de Poder.

Vayamos a la estructura: ¿Qué digo? ¿Cómo lo digo? ¿Cuándo lo digo?... ¡Calma, por Dios! Todo tiene su momento, y durante la presentación tú mismo te irás dando cuenta de qué debes decir y cuándo decirlo en base a la expectación de tu público. Pero no cometas el error de ir sin nada en mente. Nada de lo que digo logra calmarte, ¿verdad? Permite entonces que te muestre la estructura que suelo seguir para la presentación de Cazadores de Tormentas.

Estamos ya por el punto tres, ¿no? Bien, en ese caso agreguemos sub-apartados. Responde a tu público la siguiente cuestión: ¿Por qué empezaste a escribir la historia en cuestión y cómo se te ocurrió la idea? Un resumen, que no queremos aburrirles sino que vean tu libro con tus ojos. ¿Ya lo tienes? Segunda pregunta: ¿Por qué esa idea se convirtió en novela o saga? A mi este apartado siempre me ayuda a enlazar con lo que viene a continuación: ¿De qué va la historia? Aunque no te lo creas, lector, todo lo anterior ha sido una introducción para llevarnos hasta este punto, que sería muy aburrido si lo asaltamos directamente. Haciéndolo así has dado a conocer tu historia y te has presentado tú. Solo queda una pequeña lectura, ¿te atreves?

Publicado el 22/02/2017

 

En las Profundidades del Mar

Existe en el mundo un pequeño mar de ideas. No es nada del otro mundo, pero la casuística quiso colocarlo en un lugar de fácil acceso. De esta forma la gente, ya sea en barco, avión o submarino, puede visitar las islas que surgen de las profundidades de ese mar, explorar sus bosques, estudiar su fauna o disfrutar de un buen día de playa. Son, en su mayoría, el lugar perfecto para conocer a gente con tus mismas aficiones y para vivir aventuras fantásticas que a menudo rayan lo paranormal. Pero a las islas ya las conocéis, dejadme hablaros del mar del que surgen.

Como cualquier mar que se precie, este del que hablamos no es estático. Multitud de corrientes marinas discurren bajo su superficie y de ellas, a veces, salen algunos de los peores monstruos que podáis imaginar. Aquí no hay ciencia o lógica que valga, porque no es un mar de agua, sino de ideas. Dejad que os diga que no hay nada que temer, pues estas criaturas no atacan a los viajeros, solo a la fauna local… y al propio mar. Sin embargo, y que conste que es verdad, nada vuelve a ser igual después del paso de un leviatán.

Además de las corrientes, existen las islas que ya he comentado. Éstas, diferentes unas de otras, nacen de los volcanes bajo la corteza terrestre sobre la que descansa nuestro mar. El agua las enfría, el viento las siembra y la fauna las habita. ¿Qué de dónde viene esa fauna? Ya os he dicho que es un mar de ideas: todo lo local sale de él.

Pero hoy no vengo a hablaros de las islas, como ya he hecho en anteriores ocasiones, tampoco de su fauna o flora, y mucho menos comentaré a los monstruos, no vaya a ser que alguno aparezca. Hoy voy a hablaros de un pequeño pez que habita en las profundidades de ese mar. Ahora, seguramente pensaréis que soy una mentirosa, pues dije que no hablaría de fauna y acabo de mencionar a un pez, pero es que este pez no es un habitante cualquiera del mar de ideas. Este pez es el mar. ¿Imposible? Tal vez.

El pececillo del que quiero hablaros no tiene una forma concreta, ni un color definido. A veces es minúsculo, otras parece que fuera a ocupar todo el mar. La mayoría de los viajeros lo han visto, en cuanto a si alguno lo ha reconocido… Eso es algo que ni él mismo sabe. El pequeño pez es consciente de sí mismo, y del mar que de él depende, pero también es consciente del resto de aguas y tierras que hay más allá de sus fronteras. A veces las admira, otras teme que lo engullan. Es un pececito sociable, o al menos intenta serlo cuando se acerca a la superficie, aunque, como pez, es bastante torpe en tierra. Si alguien fuera a felicitarlo por lo bien que cuida el mar o lo bonita que le ha quedado tal y cual isla él se encogería y nadaría sin cesar hasta ocultarse en el fondo del mar. No le gustan los halagos, porque el mismo no se los cree, pero adora que el mundo disfrute del paraje que está creando. Así que, en su nombre, dejadme daros las gracias por ir a visitarlo, y perdonadlo si huye: es solo un pececillo en un mundo enorme.

Publicado el 22/04/2017

 

Página 1

Pocas cosas hay tan desmotivadoras como estar escribiendo la página número uno después de haber terminado un libro. Pensaréis que estoy loca, que soy escritora y que debería mirar a una página en blanco como un explorador mira el horizonte, pero no es así.

Voy a poneros un ejemplo con el que podréis entender a lo que me refiero. Imaginad que estáis haciendo un trabajo en Word, y que lleváis unas… pongamos doscientas cincuenta páginas, que no son pocas, y ahora suponed que acabáis ese trabajo. ¡Maravilloso, sencillamente genial! Sentís una especie de adrenalina recorreros el cuerpo: sois geniales, lo habéis acabado. Es más, vuestra motivación es tal en ese instante que os creéis capaces de comeros el mundo, y tal vez es cierto, así que lo celebráis, pobre de vosotros, porque a la mañana siguiente os pondréis con la segunda parte.

“¿Cómo qué segunda parte?” Pues claro, esto es literatura, si no hay una segunda parte, hay un nuevo libro, que viene a ser más o menos lo mismo: un trabajo que aún no habéis hecho. Así que abrís de nuevo vuestro Word, que tan fabuloso os pareció la noche anterior, solo que en esta ocasión no vais a abrir el proyecto de doscientas y pico páginas, sino uno nuevo. ¿Y cuántas páginas tiene? No os molestéis en buscar la segunda.

En fin, tal vez estos pensamientos me vengan porque acabo de terminar Recaudadores de Tiempo y ya le estoy temiendo a la primera página de Ladrones de Sueños, no lo sé. También puede que solo quisiera daros la anterior noticia de una forma más original y por ello he creado esta entrada.

Publicado el 22/05/2017

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